Trayectorias de impacto: El camino ascendente de María Trinidad en World Vision
World Vision Chile
jueves 28 de mayo - 2026Poco a poco, en solo tres años, “la Trini”, pasó de ser asistente de aula a coordinadora regional, impactando la vida de la infancia en los territorios más desfavorecidos. “Tengo 53 años, y debo decir que estoy donde quiero estar, trabajando con las personas con las que quiero trabajar y haciendo real mi sueño que tenía cuando niña: trabajar en favor de los niños, de las niñas, de los jóvenes y sus familias”, dice Maríá Trinidad.
Agotada de desempeñarse por años en el ámbito de la salud mental, María Trinidad Bustamante (53) quiso darle un giro a su carrera. Fue así como, se encomendó a su fe y pidió: “Ay Dios, trata de llevarme donde yo sea luz y un aporte a la institución”. Ya había renunciado a su labor como psicopedagoga y terapeuta en adicciones en el Servicio Paz y Justicia (Serpaj), cuando se encontró en Facebook una oferta publicada por World Vision Chile para ser asistente en un colegio. Antes había trabajado en organizaciones como Hogar de Cristo, Tierra de Esperanza y Serpaj.
Con 26 de experiencia laboral, María Trinidad postuló a la oferta y finalmente ingresó como asistente de aula en el proyecto educativo de recuperación Catch Up en la comuna de Iquique. “En la entrevista, me dicen, ‘mira, pero tú tienes un tremendo currículum, ¿quieres trabajar como asistente de aula?’. Y yo quería cambiar, así que estaba dispuesta a empezar desde lo que me ofrecieran. Fue una sorpresa que valoraran mucho mi experiencia como profesional senior”, dice María Trinidad.

Y así poco a poco, en solo tres años, “la Trini”, escaló su camino en World Vision, desde asistente de aula, pasando por el cargo de docente en el Dispositivo Lobitos de Iquique, hasta coordinadora regional del Programa de Desarrollo de Área (PDA) Cultivando Esperanza en Alto Hospicio.
“Desde cierta edad, en Chile, es súper complejo encontrar trabajo. Después de los 30 ya eres considerada ‘vieja’. Aquí, siento que valoran mucho el tema senior y te dan muchas oportunidades. Entonces sí hay un desarrollo de la carrera que es súper importante”, dice la psicopedagoga.
Su labor humanitaria en Lobitos
Cuando ingresó a World Vision, María Trinidad recuerda que una de sus primeras visitas fue al Dispositivo Lobitos, un albergue transitorio para acoger a familias y niños en movilidad humana en la comuna de Iquique.
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“Dije yo voy a trabajar acá. Sentí que había algo en Lobitos que requería de mi presencia. Me apasionó el desafío de la educación en emergencia y relacionarme con niños y adolescentes en movilidad humana," dice María Trinidad.
Fue así como en septiembre del 2023, se integró como docente en los Espacios Amigables para la Niñez (EPA) del dispositivo Lobitos, un proyecto desarrollado en colaboración con UNICEF y ACNUR.

En este albergue transitorio, Trinidad lideró la creación de espacios de pertenencia, especialmente para adolescentes de entre 11 y 17 años. A través de actividades como la lectoescritura, el origami, carnavales y el innovador proyecto "Notilobitos" — un noticiero protagonizado por los mismos niños, niñas y adolescentes — logró transformar el espacio en una "escuelita" donde la niñez se sentía segura y valorada. Este trabajo fue tan significativo que recibió elogios de una Magistrada del Tribunal de Familia, quien destacó el rol protector de la infancia del dispositivo, cuando visitó el albergue durante la Cuenta Pública.
“Se trataba de niños y niñas que venían en movilidad forzada. Muchos llegaban con lo puesto, con una situación súper compleja, y veían a este lugar que, si bien era transitorio, lo sentían como un espacio propio, donde se sentían seguros y se establecía una rutina que significaba seguridad para ellos. Entonces fue muy, muy enriquecedor porque ayudamos a muchos niños y a sus familias también”, dice María Trinidad.
Poniendo su granito de arena en los campamentos
Desde hace más de un año, Trini se desempeña como Coordinadora del Programa de Área Cultivando Esperanza de la comuna de Alto Hospicio, donde lidera un equipo de cinco personas.
Al comienzo, llegar al campamento de El Boro supuso un desafío mayor, recuerda María Trinidad, especialmente por la tarea de visibilizarse entre las comunidades, que conocieran lo que hacía World Vision, y que confiaran en su labor.
“Teníamos que trabajar mucho la vinculación porque no nos conocían en El Boro. Siempre es difícil, al principio, la convocatoria, que lleguen los niños y las familias, entonces decíamos, ¿cómo hacemos para promocionarnos? Así que, por ejemplo, en el horario en que salían los niños, nos poníamos a la entrada del campamento y entregábamos volantes. Después salíamos con la camioneta y hablábamos con todos los vecinos que tenían negocios; poníamos carteles, y eso empezó a dar resultado porque nos empezamos a ser conocidos”, dice María Trinidad.
También se asociaron con otras organizaciones sociales como Techo, Desafío Levantemos Chile, la Cruz Rojal, AMPRO, Madre Josefa e iglesias de la zona, para realizar actividades.

Lo que más destaca María Trinidad de su experiencia en el campamento de Alto Hospicio es la fuerza que tienen las dirigentes mujeres de los comités de vivienda, que si bien se organizaban para tener soluciones habitacionales, se involucraron activamente para trabajar por el bienestar de los niños, niñas y adolescentes.
Lo que más le gusta a Trini de trabajar en World Vision es la importancia que se le da a los niños, niñas y adolescentes y a sus familias, y el hecho de que realmente los recursos lleguen a ellos.
“Yo he estado en muchas otras organizaciones y no siempre es así. Aquí la transparencia, la forma en que se trabaja, cómo se entregan los insumos, cómo se hace todo el proceso de compra, la rendición de cuentas y todo lo demás, te permite visualizar que los recursos sí están llegando donde tienen que llegar”, opina la psicopedagoga.
También, aprecia que en la organización se compatibilice el ámbito profesional, con el conocimiento técnico y el desarrollo espiritual. “Porque uno no puede entregar lo que no tiene adentro en el interior. No tenemos que olvidar que además de ser profesionales, somos personas y nos afectan estos espacios. Entonces tenemos que estar desarrollando una fe, una creencia, una espiritualidad fuerte para poder tener mayores herramientas con el fin de seguir trabajando a favor de los niños, niñas y adolescentes”, dice María Trinidad.
Finalmente, Trini cuenta que su sueño es aportar desde su trayectoria y experiencia con la infancia en otros países de Latinoamérica. “Y así como lo hicimos en Lobitos, poder también ser luz y alegría y colores para otros niños de otros países en donde requieren un mayor empuje”, confiesa la profesional.
“Yo agradezco muchísimo el poder estar sirviendo de esta manera a Dios, porque siempre mi labor se lo he dedicado a él. Entonces creo que estoy plena en este momento. Tengo 53 años, y debo decir que estoy donde quiero estar, trabajando con las personas con las que quiero trabajar y haciendo real mi sueño que tenía cuando niña: trabajar en favor de los niños, de las niñas, de los jóvenes y sus familias”, concluye María Trinidad.