“World Vision siempre ayuda”: la historia de Ángela, adolescente patrocinada
World Vision Chile
miércoles 17 de junio - 2026Desde que era pequeña, Ángela ha sido parte de World Vision. Hoy, con 15 años, cuenta cómo el patrocinio, las actividades comunitarias y el acompañamiento de la organización han sido parte de su historia y la de su familia.
Para Ángela, World Vision es mucho más que una organización. Es un espacio donde ha podido participar, aprender, compartir con otros niños y niñas, y sentirse acompañada durante distintas etapas de su vida.
Su historia comenzó cuando asistía al Colegio San Francisco Javier, donde World Vision desarrollaba actividades con estudiantes. Con el tiempo, Ángela comenzó a formar parte del programa de patrocinio. Su madre Blanca Escudero cuenta que, tras pasar por dos padrinos previos, encontraron en la madrina Anita una presencia constante y significativa para la adolescente. “Hace tres años está con una madrina que es Anita… y ella ha sido como la más estable que se ha quedado con nosotros”, relata su madre.
La relación entre Ángela y su madrina se ha construido principalmente a través de cartas. La conexión entre las dos comenzó cuando la adolescente recibió unos regalos en la época de Navidad. Desde entonces, Ángela comenzó a responderle y compartir parte de su vida. “Le cuento cosas importantes que yo encuentro que estaría bacán contarle. Por ejemplo, sobre mis amigos, mi familia, viajes que hacía en las vacaciones. Le contaba qué hacía con los regalos que ella me daba, cuándo los usaba, si me gustaban”, explica la adolescente.

Carta de Ángela para su madrina Anita
Para su madre, este intercambio ha permitido acompañar el crecimiento de Ángela a través del tiempo: “Ha sido gracioso, porque igual ha ido creciendo mientras va pasando esto, entonces paralelamente la Ángela le va contando diferentes etapas, diferentes cosas que ha vivido”.
El acompañamiento de Anita también ha significado un apoyo concreto para la familia en momentos difíciles. Blanca recuerda especialmente un periodo en que ella y su esposo quedaron sin trabajo y tuvieron dificultades económicas. En ese contexto, los regalos enviados por la madrina fueron una ayuda significativa. “Ella llegó con seis pares de zapatillas, todos los útiles escolares para el año completo, entonces yo me puse a llorar porque para nosotros era algo que no esperábamos y que nos sirvió mucho”, recuerda la madre.

También destaca un regalo recibido en Navidad: una giftcard que permitió a la familia preparar la celebración. “La Angelita fue con la giftcard al supermercado y compró todo lo que era para la cena: pancito de pascua, chocolate, galletitas, jugo… y con eso pasamos la Navidad”, relata Blanca.
Participar, aprender y compartir con otros niños y niñas
Además del vínculo de patrocinio, Ángela y su hermano han participado en distintas actividades impulsadas por World Vision, tanto en colegios como en espacios comunitarios. “La Ángela siempre ha participado. Cuando han hecho actividades los chiquillos de World Vision y le han pedido ir, ella va con el hermano”, cuenta su madre.
Para Ángela, una de las experiencias que más recuerda fue un encuentro juvenil donde pudo conversar sobre temas que afectan a niños, niñas y adolescentes a través de distintos juegos, preguntas y trabajos grupales. “Nos reunimos los jóvenes y fuimos para Providencia. Me hicieron hablar sobre el bullying, el ciberbullying. Y conocí a varias personas ahí, incluso gente de regiones”, relata.
Ángela estudia y sueña con convertirse en médica veterinaria algún día. Por eso, valora el apoyo recibido: “World Vision es una fundación muy grande, con mucha gente amable, que respeta, que no importa de dónde seas, siempre te van a apoyar. Siempre ayudan, siempre están dispuestos para la gente”.
La experiencia también dejó una huella en ella: cuando sea adulta, le gustaría devolver esa ayuda. “Si pudiera ser madrina… lo haría”, afirma la adolescente.